Ronald Flores

Treasurer II

Una Historia de Perseverancia y Éxito

Nací en El Salvador, en un pintoresco rincón llamado Cantón Mayra Flores, Caserío La Arenera, cerca del corazón de San Miguel. A los 18 años, con una maleta llena de sueños y determinación, emprendí el viaje hacia Estados Unidos por tierra. Mi destino inicial fue California, donde decidí apostar por mi futuro estudiando y trabajando al mismo tiempo.

Durante los primeros dos años, me dediqué a aprender inglés. Asistía a clases nocturnas cuatro días a la semana, de 6:00 p.m. a medianoche, y me levantaba a las 5:30 a.m. para cumplir con mi jornada laboral. Fue una etapa de sacrificios, pero siempre mantuve en mente el sueño de construir algo grande.

Tras esos dos años en California, me mudé a Virginia, donde trabajé en una planta procesadora de pavos. Comencé en la línea de producción y, gracias a mi esfuerzo y dedicación, fui ascendiendo hasta convertirme en supervisor. Durante ese tiempo, la planta ofrecía una beca de $6,000 para estudiar, y no dudé en aprovechar la oportunidad. Empecé a estudiar Administración de Empresas y, en una de esas clases, descubrí el fascinante mundo de los bienes raíces. Inspirado por ese conocimiento, obtuve mi licencia como agente de bienes raíces.

Durante una década, combiné dos empleos: mi trabajo en la planta y mi creciente carrera como agente inmobiliario. Con disciplina y tenacidad, me convertí en uno de los agentes de ventas más destacados en el área, lo que me llevó a tomar una de las decisiones más importantes de mi vida: dejar mi empleo asalariado y dedicarme por completo a los bienes raíces.

Ese fue el inicio de una trayectoria llena de logros. Comencé adquiriendo propiedades para alquiler y expandí mi negocio hacia la compra, renovación y venta de inmuebles (flipping), además de gestionar exitosamente propiedades para Airbnb. Así fue como construí una sólida empresa de inversiones en bienes raíces, basada en la motivación, la disciplina y la determinación.

Hoy, miro hacia atrás con gratitud por cada sacrificio, cada reto superado y cada sueño alcanzado. Mi historia es un recordatorio de que con esfuerzo, visión y pasión, cualquier meta es posible.